La sociedad se ha encargado de conservar el cultivo de maíz por temporal y también con cultivos menores de frijol, calabaza, trigo y avena.

Cortesía: Sofía Margarita López Navarro

Sofía Margarita López Navarro

La región del Lago de Pátzcuaro pertenece al estado de Michoacán. Son alrededor de 24 comunidades en la región del lago, la mayoría hablantes de la lengua purépecha que conservan la vestimenta tradicional, cultivos prehispánicos, especies de flora y fauna endémica y luchan por la conservación de los elementos que les brindan identidad sobre esta cultura. 

En la comunidad de Santa Fe, platicamos con Amaruc Lucas Hernández, quien además de ser profesor investigador en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana, es pionero de un proyecto de conservación cultural purépecha de la región. 

El proyecto consiste en un jardín etnobiológico que se puede visitar en la localidad, el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencias y Tecnologías (Conahcyt) lo define como un lugar donde se conservan especies de flora y fauna locales y/o regionales nativas y cultivadas para resguardar, recuperar y visibilizar los conocimientos etnobiológicos propios que les brinda identidad. En el jardín de la comunidad se puede apreciar imágenes ilustrativas que explican las especies animales que existían en la región, además de tener un espacio exclusivo para la reproducción de plantas que atraen a polinizadores de la región y otros insectos. 

Lucas Hernández es originario de la comunidad de Santa Fe, y menciona que conocer las problemáticas de invasiones que ha tenido la comunidad son las que generaron en él la iniciativa de involucrar a la sociedad e instituciones en la concientización de conservar y reproducir las riquezas de la región. Explica que: “el proyecto es la conservación de los saberes tradicionales, principalmente la medicina tradicional a través de las plantas medicinales, pero también tiene que ver con la defensa del territorio del bosque para que no haya más invasiones de otras gentes que no son de aquí de la comunidad.”

Añade el investigador que la contaminación ha sido un factor importante para la aniquilación de las especies nativas: “aquí teníamos unas especies endémicas que era el pescado blanco que ya no lo tenemos; la gumara que era una sardina que tampoco ya no tenemos, y el achoque, que es el ajolote, que tampoco ya no lo tenemos.”

La sociedad se ha encargado de conservar el cultivo de maíz por temporal, menciona Amaruc que del 100% de lo que se siembra, el 70% es el cultivo del maíz, y también cuentan con cultivos menores de frijol, calabaza, trigo y avena. El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) muestra que el estado de Michoacán cosecha 168 mil 755 hectáreas de aguacate anualmente, no obstante, en la comunidad de Santa Fe se lucha para no dejar explotar las tierras y el agua del lago de los lugareños, que en los últimos años se ha utilizado para el riego de este fruto por parte de las empresas externas.  “En la comunidad de Santa Fe hemos determinado ante las asambleas comunales, ante la asamblea general, que es la máxima autoridad, que no vamos a permitir el uso de cambio de suelo para plantar aguacates, entonces aquí logramos mantener el territorio intacto respecto a ese tema del aguacate”, señala el investigador. 

Las asambleas comunales son las que rigen la organización de la comunidad, se toman decisiones y marcan sanciones a las personas de la localidad que no cumplan con los acuerdos establecidos. “La asamblea es toda la comunidad, se hace en la plaza (…), ahí es donde se toman las decisiones de todo tipo: político, económico, social que tiene que ver con la comunidad. Esto es una práctica ancestral desde la época prehispánica, se mantuvo durante la época colonial y hasta la actualidad lo seguimos manteniendo”, explica el profesor.

Santa Fe es una sociedad bien organizada que ha aceptado el proyecto de conservación y que ha logrado lo que en otros lugares es inimaginable, en palabras del investigador: “la comunidad nos dotó prácticamente cinco hectáreas de tierras comunales aquí a la orilla del lago de Pátzcuaro para emprender este tipo de proyectos”. Este proyecto es una iniciativa que se sostiene de recursos propios, tuvo un año de apoyo por parte del Conahcyt por más de dos millones de pesos y con eso se construyó la infraestructura que actualmente se tiene para conservar el jardín y recibir a los visitantes interesados.

La región del Lago de Pátzcuaro es una resistencia que lucha por su gente, sus raíces y sobre todo por su riqueza natural. Un proyecto lleno de valor que no le teme a las provocaciones y que espera seguir creciendo con la colaboración de más personas interesadas, ya sean estudiantes de la región o de otros estados de la República Mexicana.

sofia.lopez2328@alumnos.udg.mx