El mindfulness te hace ser consciente de tus emociones desagradables también; es la parte de no juzgar, es aprender que las emociones negativas o desagradables no son malas, sino simplemente algo común, y de esta forma aprender a tener una mejor relación con ellas

Serenamente

Nadia Cea

El mindfulness se puede entender de dos formas distintas, éstas son la práctica y el rasgo de personalidad, y ambas tienen que ver con entender el presente de forma consciente. La estudiante del doctorado en Psicología con Orientación en Calidad de Vida y Salud del Centro Universitario del Sur (CUSur) Lilia Torres Chávez, realizó una investigación en la que mediante una revisión sistemática busca conocer la relación que tiene el mindfulness con la calidad de vida en población no clínica.

La práctica del mindfulness consiste en prestar atención a la respiración, sentimientos o emociones, mantener alguna postura cómoda específica y dedicar cierto tiempo a sólo ser conscientes del presente. El rasgo de personalidad en cambio, es tener de manera persistente el pensamiento de tranquilidad y atención en cualquier situación o momento, así mismo como mantener un estilo de vida tranquilo, sin juzgar o saturar el pensamiento de emociones negativas.

Para esta investigación, Torres Chávez, con ayuda de investigadores del CUSur, decidió partir tomando en cuenta un sesgo de población diferente, como son personas sin ningún tipo de condición médica o psicológica y que no contara con algún problema de índole social, laboral o de salud, para que se pudiera entender el concepto de calidad de vida en su plenitud.

La decisión de trabajar con personas sin alguna condición clínica, fue para conocer si este rasgo es común en la población sana, y si es un factor importante en la calidad de vida o el bienestar de las personas, en palabras de la doctorante: “Muchas veces se piensa que el mindfulness está relacionado con las emociones positivas, con sentirte relajado o sentirte feliz, que se centra en las emociones agradables y que lo que hace es evitar las desagradables, y es una creencia errónea. El mindfulness te hace ser consciente de tus emociones desagradables también; es la parte de no juzgar, es aprender que las emociones negativas o desagradables no son malas, sino simplemente algo común, y de esta forma aprender a tener una mejor relación con ellas”.

Con estudiantes universitarios de 18 a 65 años, como participantes de estudio, Torres Chávez notó que el mindfulness no forma parte del rasgo en este tipo de población, y que incluso es una práctica poco realizada por ellos para trabajar con estrés, ansiedad o depresión, debido a factores como la poca accesibilidad al apoyo psicológico, preocupaciones académicas constantes, los estilos de vida, bajos recursos económicos o la mala alimentación. 

Con el objetivo de crear una relación entre mindfulness y la calidad de vida, la doctorante recomienda dar a conocer a la comunidad universitaria, de manera sencilla, técnicas para comenzar su práctica hasta volverse una actividad cotidiana que ayude con el bienestar y el desarrollo cognitivo, y minimizar los efectos negativos del estrés, la tensión negativa y la ansiedad. 

Destaca que realizar actividades como la concentración en la respiración, en latidos del corazón y las sensaciones del cuerpo, así como en los sonidos, emociones o sentimientos que se tienen y darse cuenta de lo que sucede alrededor e internamente, son acciones que tienen resultados positivos para el desarrollo de las personas y el entorno social en el que nos encontramos, y que podrían ser útiles para que los estudiantes mejoren el control y manejo de las emociones.

nadia.cea@cusur.udg.mx