Los hongos se aíslan y estudian en el laboratorio y se realizan aplicaciones en campo, donde con constantes evaluaciones se puede observar su eficiencia

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Nadia Cea

En el mundo de los cultivos, los hongos son organismos que afectan directamente a la salud de las plantas. Los agricultores los han clasificado a lo largo de los años por el tipo de daño que pueden causar y han detectado que puede ser uno de los tantos factores por los cuales una planta puede morir. Por ello, se han buscado diferentes formas y tratamientos para evitar enfermedades en las plantas sin utilizar agrotóxicos, y así fue como se descubrió que los hongos pueden ser benéficos dependiendo de cómo se utilicen.

Uriel Isaías Arias Vázquez es licenciado en Ingeniería en Agrobiotecnología
egresado del Centro Universitario del Sur (CUSur) y actualmente ejerce como
técnico laboratorista y encargado del área de fitopatología, microbiología,
investigación y desarrollo de Biological Pharma Solutions Berrymex. Como parte
de su labor, comenzó una investigación sobre hongos entomopatógenos y
antagonistas, en donde aísla y hace pruebas de laboratorio para comprobar el
nivel de efecto y control de éstos, y a partir de ahí, hacer la experimentación en
hectáreas de cultivo de berries. En su investigación cuida también a los insectos
benéficos y la salud de la planta, creando así una alternativa biológica, menos
agresiva y costosa, en la que no se dañen los suelos, ni el agua y no se pierdan
los nutrientes ni se dañe al ser humano.

Los hongos entomopatógenos son aquellos utilizados para el control de plagas de
insectos en los cultivos; causan una patogénesis letal en los insectos, es decir, los
enferman hasta que mueren. Los hongos antagonistas son utilizados para el
control de las enfermedades en las plantas; crean un efecto antagónico de control
biológico con los hongos nocivos. La parte funcional de estos hongos es la espora,
que es la semilla microscópica que ayuda a que el hongo enraice y se extienda
por la planta.

Estos hongos se aíslan y estudian en el laboratorio, además se realizan
aplicaciones en campo, donde con constantes evaluaciones se puede observar su
eficiencia, ya que hay plagas que son específicas de un cultivo, pero hay otras que
pueden estar en diferentes tipos de plantas, explica Arias Vázquez.

Menciona además que para aislar a los hongos se necesita hacer muestreos de
suelos, de tejidos o buscar en campo, pues en algunos sectores las plantas están
en mejor estado, entonces se toman muestras de suelos, posteriormente se aísla
el hongo y se encuentran cepas endémicas, es decir, hongos de una región
determinada, que están acostumbrados a los climas, a la altitud, a la temperatura,
y pueden reproducirlos para expandirlos en todos los campos.

También se hace una identificación macroscópica de las esporas, en la que
identifican el color y la forma de crecimiento, para pasar a una identificación
microscópica en la que observan su estructura reproductiva y pigmentos, y con
base en eso, conocer los hongos que hay, conseguir una cepa endémica y reproducirla a nivel laboratorio para la creación de productos para el control de
plagas.

Para realizar este tipo de investigaciones y aplicaciones, el licenciado explica que
se realiza un conteo de esporas; buscan un aproximado de 100 billones de
esporas por cada 100 micromililitros, lo que representa una décima parte de un
mililitro, una vez obtenida la cantidad, hacen aplicaciones a campo de 700 gramos
del producto formulado por hectárea. Este producto contiene agentes
nutrimentales para el hongo y agentes inertes para no dañar la planta. “Como lo
que el departamento busca es un desarrollo sustentable por medio de diferentes
alternativas para el control biológico de plagas, enfermedades y aportar nutrientes,
también contamos con área de parasitoides, área de extractos vegetales,
composta y lombricomposta para continuar investigando”, señala.

Arias Vázquez comenta que el tiempo de vida útil de un hongo es de
aproximadamente 30 días teniéndolo en condiciones adecuadas, con la suficiente
agua, alimento, y en un cultivo con las condiciones atmosféricas que ayuden a que
se siga reproduciendo. Los hongos entomopatógenos mientras tengan plagas
pueden seguir alimentándose, ya que germina y la raíz del hongo llamada micelio
penetra toda la estructura interna del insecto para alimentarse de éste, como si
fuera un parasitismo: “Lo complicado es si llega un momento en el que ya no hay
tanta plaga, el hongo no tiene alimento y se muere. En el caso de los hongos que
están en el suelo, es más sencillo mantenerlos porque los suelos casi siempre
tienen nutrientes, así que pueden sobrevivir mucho mucho tiempo y seguir
reproduciéndose sin tanto problema”, menciona.

De acuerdo con el investigador, los hongos tienen 3 clasificaciones: los hongos
benéficos, que son los que ayudan a cuidar la salud de las plantas actuando en
contra de las plagas y otras enfermedades; los fitopatógenos, éstos enferman a la
planta de manera interna y se alimentan de ella, y los saprofitos, que viven en el
suelo y se encargan de descomponer la materia orgánica. Estos hongos son
clasificados según su comportamiento e interacción con la planta, en palabras de
Arias Vázquez, “gracias a esto podemos saber cuáles y cómo nos van a causar un
daño a largo plazo”.

Para concluir con el tema, el licenciado menciona que este trabajo es con base en
experimentación, pero cada zona tiene sus características, su clima, su humedad,
y como consecuencia hay diferentes tipos de hongos. En este caso, Arias
Vázquez es el encargado de aislar los hongos endémicos y estudiarlos para
probarlos en campo y ver la efectividad que tienen, y que el uso de éstos sea una
opción para reducir los químicos en sus cultivos.

nadia.cea@cusur.udg.mx